Blas Piñar y la Iglesia – enero 2026
En el día del duodécimo aniversario de su muerte, Infovaticana se adentra en la figura de un español clave para entender la historia reciente de España y de la Iglesia.
En el día del duodécimo aniversario de su muerte, Infovaticana se adentra en la figura de un español clave para entender la historia reciente de España y de la Iglesia.
Amigos de Europa, españoles: posiblemente el acto que ahora celebramos constituya la prueba de hermandad más sincera, más sólida y más auténtica que se haya dado jamás entre los pueblos que constituyen la vieja Europa.
¿Recuerdo de aquel 18 de Julio? Lo resumiría así: Mi padre en el Alcázar de Toledo, unido a los que después habrían de convertirse en sus heroicos defen¬sores. Mi alma adolescente, excitada al conjuro de una ilusión nacional que ponía en pie a la España mejor. Luego, la tragedia de la barbarie roja en mi ciudad natal, ebria de sangre, asesinando sin piedad, recreándose en las víctimas, incendiando templos, llenando las calles de blasfemias y aulli¬dos. Arriba, en lo alto, como una esperanza de que en el país había un espíritu inconmovible, desfigurada, pero erguida, la fortaleza militar, desafiando el peligro.
El pasado 30 de enero de 2024, en conmemoración al décimo aniversario de la muerte de Blas Piñar (28 de enero de 2014), se llevó a cabo un homenaje con una conferencia titulada: Contra viento y marea: Blas Piñar, una vida al servicio de España.
José Antonio y Franco no son figuras contrapuestas o dispares, aunque sean distintos. Son convergentes. Si uno fue el fundador, el creador, de una parte, y recreador con matices nuevos, de otra, de un esquema doctrinal váli¬do para la España de su tiempo y para la España de hoy, Franco fue, primero, el soldado victorioso, y luego, el artífice que trató de hacerlo realidad en un mundo hostil, en una nación comida por la miseria y con unos colaboradores que no fueron, sobre todo en la última época, ni excelentes ni leales.
El documento a que nos referimos no es otro que la "Instrucción Pastoral", de noviembre de 2.002, aprobado por la Conferencia Episcopal Española, aunque sólo por mayoría, ya que fueron trece los obispos que votando en contra o absteniéndose -ignoro sus motivos, aunque me los figuro- no lo refrendaron con su voto. El hecho, en cualquier caso, es importante, ya que pone de relieve las diferencias que existen en nuestra jerarquía sobre un tema tan actual y tan grave como el terrorismo.
"Fuerza Nueva" sabe que el 18 de julio es algo más que una hoja del almanaque. Por encima de lo efímero, que pasa con el tiempo, está la efeméride, es decir, el hecho que dura y por eso mismo se recuerda y conmemora.
Sólo aquellos que sirven a un ideal, que se entregan por vocación al servicio de una empresa elevada, reaccionan como lo ha hecho Miguel Fagoaga: sin murmuración y sin desaliento, sin reproche y sin abandono, sin queja y sin fuga, más o menos justificada de la realidad; y ello porque en su cruda y apasionante realidad política de España, está en juego, hoy con más agrios perfiles que hace un lustro, no éste o aquel grupo gobernante, o éste o aquel plan administrativo, sino el ser y la continuidad misma de España como nación.
La portada inicial, es decir, la del número uno de "Fuerza Nueva", encerraba, con sus vivos y atrayentes colores, un claro simbolismo. Se afirmaba en ella y sobre una hoja de almanaque correspondiente a esa jomada histórica: "Ni se pisa ni se rompe".
Tras Raimundo de Miguel, es Blas Piñar, consejero nacional del Movimiento por designación del Jefe del Estado, exdirector del Instituto de Cultura Hispánica. Notario ilustre, presidente fundador de la Revista “Fuerza Nueva”, quien tiene la amabilidad de contestar a nuestras preguntas. Blas Piñar tiene un hondo prestigio dentro de la política nacional. Blas Piñar es un personaje discutido. Cuando la discusión en las Cortes pasadas del proyecto de Ley sobre libertad civil en materia religiosa, su oratoria, sus filosóficos argumentos y su indudable peso político le hicieron acreedor del aplauso de unos y de la crítica de otros. Blas Piñar, en suma, no es un personaje “gris”; lo es brillante y donde quiera que vaya, esté donde esté, su presencia se hará notar. Blas Piñar, por otra parte, pretende – y trabaja- en “Fuerza Nueva”, que el 18 de julio no quede en un amargo espejismo.
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