DECLARACIONES CON MOTIVO DEL 18 DE JULIO

¿Recuerdo de aquel 18 de Julio? Lo resumiría así: Mi padre en el Alcázar de Toledo, unido a los que después habrían de convertirse en sus heroicos defen¬sores. Mi alma adolescente, excitada al conjuro de una ilusión nacional que ponía en pie a la España mejor. Luego, la tragedia de la barbarie roja en mi ciudad natal, ebria de sangre, asesinando sin piedad, recreándose en las víctimas, incendiando templos, llenando las calles de blasfemias y aulli¬dos. Arriba, en lo alto, como una esperanza de que en el país había un espíritu inconmovible, desfigurada, pero erguida, la fortaleza militar, desafiando el peligro.

20-N-78 – Noviembre de 1978

José Antonio y Franco no son figuras contrapuestas o dispares, aunque sean distintos. Son convergentes. Si uno fue el fundador, el creador, de una parte, y recreador con matices nuevos, de otra, de un esquema doctrinal váli¬do para la España de su tiempo y para la España de hoy, Franco fue, primero, el soldado victorioso, y luego, el artífice que trató de hacerlo realidad en un mundo hostil, en una nación comida por la miseria y con unos colaboradores que no fueron, sobre todo en la última época, ni excelentes ni leales.

CONCENTRACIÓN CONTRA EL ABORTO – julio 1985

Como españoles que por amor a España queremos servirla, y, sirviéndola, que continúe fiel a su Historia y a su vocación; como cristianos, que no queremos ocultar nuestra fe en las sacristías o en los templos, sino dar testi­monio público de ella, confesándola abiertamente, cuando abiertamente se ataca a los dogmas que nuestro Credo proclama, nos hemos congregado aquí, con la do­ble condición de cristianos y de españoles, para manifestar nuestra indignación, nuestra repulsa y nuestra protesta apasionada, contra la blasfemia que supone la proyección de la película "Yo te saludo, María", y contra el crimen que supone la despenalización legalizadora del aborto.

ABORTO E INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO – marzo de 1985

Si en la lección precedente nos ocupamos de las infracciones que en el proceso de la transmisión de la vida afectan al juego de la intimidad-fecun­didad, pretendiendo, por una parte, la intimidad sin fecundidad, dando un carácter absoluto al sexo, y de otra, la fecundidad sin intimidad, dando un carácter absoluto al deseo procreador, vamos a ocuparnos ahora de las transgresiones que afectan a la "opus naturae", es decir, a la epigénesis o desarrollo ontogenéti­co que transcurre desde la fecundación a través de la "actio hominis" correcta, hasta el parto o alumbramiento.

ACTO CONMEMORATIVO DEL 18 DE JULIO – julio de 1968

Sólo aquellos que sirven a un ideal, que se entregan por vocación al servicio de una empresa elevada, reaccionan como lo ha hecho Miguel Fagoaga: sin murmuración y sin desaliento, sin reproche y sin abandono, sin queja y sin fuga, más o menos justificada de la realidad; y ello porque en su cruda y apasionante realidad política de España, está en juego, hoy con más agrios perfiles que hace un lustro, no éste o aquel grupo gobernante, o éste o aquel plan administrativo, sino el ser y la continuidad misma de España como nación.

BLAS PIÑAR HABLA PARA LANZA – 18 de julio de 1968

Tras Raimundo de Miguel, es Blas Piñar, consejero nacional del Movimiento por designación del Jefe del Estado, exdirector del Instituto de Cultura Hispánica. Notario ilustre, presidente fundador de la Revista “Fuerza Nueva”, quien tiene la amabilidad de contestar a nuestras preguntas. Blas Piñar tiene un hondo prestigio dentro de la política nacional. Blas Piñar es un personaje discutido. Cuando la discusión en las Cortes pasadas del proyecto de Ley sobre libertad civil en materia religiosa, su oratoria, sus filosóficos argumentos y su indudable peso político le hicieron acreedor del aplauso de unos y de la crítica de otros. Blas Piñar, en suma, no es un personaje “gris”; lo es brillante y donde quiera que vaya, esté donde esté, su presencia se hará notar. Blas Piñar, por otra parte, pretende – y trabaja- en “Fuerza Nueva”, que el 18 de julio no quede en un amargo espejismo.

LA TRAGEDIA DEL PAÍS VASCO – junio de 2001

Confieso que el tema no me resul­ta agradable, porque no es nunca agradable ser testigo de enfermedades o mutilaciones y afirmo que, si abordo el tema, lo hago como español -título al que no renuncio ni con la palabra ni con los hechos- al que afecta profundamente la tragedia del País Vasco, porque esa tragedia, hoy bañada de sangre, puede ser el comienzo de la autodestrucción de España, como sujeto colectivo histórico.